{"id":184,"date":"2025-04-01T02:58:05","date_gmt":"2025-04-01T02:58:05","guid":{"rendered":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/?page_id=184"},"modified":"2025-04-21T02:22:56","modified_gmt":"2025-04-21T02:22:56","slug":"el-padre-descabezado","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/?page_id=184","title":{"rendered":"El Padre Descabezado"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"259\" height=\"194\" src=\"http:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/PAdre.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-81 size-full\"\/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-b67ec3fa2f92932786f2ccfd1d075030\">Carlos Alberto, mir\u00f3 de reojo su reloj y precipitadamente se levant\u00f3 del mullido sill\u00f3n donde libaba unos tragos en compa\u00f1\u00eda de una grata y concupiscente mujer, tom\u00f3 su abrigo y sali\u00f3 a la calle, ya bajo el umbral de la puerta mir\u00f3 a uno y a otro lado de la oscura calle, nada o casi nada observ\u00f3 en medio de la tenue luz del deficiente alumbrado p\u00fablico del sector. Se levant\u00f3 las solapas del sobretodo para cubrirse un poco de la heladez de aquella noche y comenz\u00f3 a caminar pausadamente hacia la parte baja y central de la ciudad.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e82d8a3653b0d6d81025f693f1c1a2a\">Su sombra se proyect\u00f3 sobre la fr\u00eda pulidez de la gris\u00e1cea piedra que a manera de irregular tablero de ajedrez serv\u00eda de and\u00e9n en la estrecha calle. Observ\u00f3, entonces, cu\u00e1n flaca era su contextura al contrastar la delgada cabeza proyectada con la holgura de su gab\u00e1n oscuro, hizo un adem\u00e1n con una de sus manos y mir\u00f3 igualmente como la sutilez de su mano contrastaba con la ancha manga del sobretodo. Sonr\u00edo para sus adentros y mir\u00f3 nuevamente la hora en el reloj. \u00a1Caramba! \u00a1C\u00f3mo pasa el tiempo!! Son cerca de las doce! medit\u00f3 en su pensamiento y contin\u00fao calle abajo sin observar movimiento alguno a su alrededor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7ea2e8de10516f0a34180d89983b32aa\">Su escu\u00e1lida figura, de hombre alto, con un gab\u00e1n oscuro, ancho, se agigantaba y achicaba a la vez sobre la sombra proyectada por la tenue luz de las bombillas del alumbrado p\u00fablico. Hab\u00edan pasado unas cuantas horas con aquella grata compa\u00f1\u00eda de la concupiscente mujer y ya era tiempo de regresar a casa para descansar holgadamente bajo el techo de su propio hogar. El licor que consumi\u00f3 sirvi\u00f3 \u00fanicamente para deleitar la palabra, para amenizar el momento de aquel amor furtivo, no hab\u00eda embriaguez en su cabeza ni mucho menos, los estragos tambaleantes del beodo, apenas daban pauta para aplacar el fr\u00edo de la oscura noche sobre la estrecha callejuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-77085edb7d3512981b580178f3223602\">Sinti\u00f3 de pronto un ruido salido entre las sombras y vio cruzar delante de \u00e9l un peque\u00f1o mont\u00edculo fugaz que al llegar al lugar titilante de la tenue luz pudo distinguir que era un gato, cuando sus ojos fulgurantes se clavaron en los de \u00e9l y lanz\u00f3 un maullido que estremeci\u00f3 a Carlos Alberto por lo inesperado del momento. Pasado el susto, cruz\u00f3 la primera calle y mir\u00f3 hacia el frente, observ\u00f3 a distancia las c\u00fapulas de la Iglesia de Santiago, templo rom\u00e1nico-toscano de construcci\u00f3n moderna pero con cierta caracterizaci\u00f3n de recogimiento y de respeto. Pens\u00f3 cambiar de ruta por un inesperado presentimiento, sin embargo desisti\u00f3 la idea y contin\u00fao a paso moderado su camino.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"318\" height=\"159\" src=\"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/p.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-451\" style=\"width:840px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/p.jpeg 318w, https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/p-300x150.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 318px) 100vw, 318px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-efffc5d7d35c60281f87964145c0ee2c\">Se acord\u00f3 de cuentos y leyendas que escuchara un d\u00eda, cuando a\u00fan ni\u00f1o, inocente de las realidades de la vida, se dejaba ilusionar por las frases expresivas de la abuela al escuchar de sus labios narraciones de terror, de espanto o de m\u00edticos jolgorios que amenizaban las reuniones de familia. Mir\u00f3 de manera prevenida hacia atr\u00e1s para poder observar con m\u00e1s detenimiento el paso del gato. Record\u00f3 que al respecto hab\u00eda muchos ag\u00fceros y trat\u00f3 en su mente de captar el verdadero color del peque\u00f1o felino, no sab\u00eda que responderse as\u00ed mismo: \u00bfEra negro? \u00bfO, era pardo? No sabr\u00eda precisar. Sinti\u00f3 de pronto un no se qu\u00e9, que le obligaba a sacar un cigarrillo para encenderlo y proceder a fumar. Busc\u00f3 entre sus bolsillos una cerilla y procedi\u00f3 a encender el cigarrillo. Al hacerlo, cuando la llama flameaba tratando de prender el cigarrillo, sus ojos se quedaron fijos mirando hacia la iglesia de Santiago donde en medio de la penumbra parec\u00eda desdibujarse una sombra que a manera de bulto indescriptible se asomaba a la tenue luz de los faroles del contorno de la plazoleta que da marco al templo Capuchino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-4ae3326e2896c80bbaac2080ab27fcd1\">De principio sinti\u00f3 como un alivio el encontrarse en altas horas de la noche con alguien, por eso Carlos Alberto procedi\u00f3 a botar a un lado la cerilla con que prendi\u00f3 su cigarrillo y camin\u00f3 un poco m\u00e1s r\u00e1pido para el encuentro con ese alguien. Ese alguien comenz\u00f3 a aparecer y desaparecer del panorama conventual del templo, situaci\u00f3n que intranquiliz\u00f3 a Carlos Alberto. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda ser, que a manera de fantasma aparec\u00eda y desaparec\u00eda por entre las sombras de la distante penumbra?. Sin darse cuenta ten\u00eda el cigarrillo apretado entre sus labios. Su coraz\u00f3n palpitaba aceleradamente. Sus ojos fijos en un sitial de la penumbra y las manos sudando sin saber porqu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5c9779a3ec8a125359930367d45f28fe\">Carlos Alberto crey\u00f3 observar con precisi\u00f3n la singular silueta y qued\u00f3 admirado con lo observado. No precisaba saber que hab\u00eda observado. \u00bfEra un hombre corpulento? \u00bfO, era acaso un fraile con su habitual habito de franciscano? La curiosidad pudo m\u00e1s que el temor y como si alguien lo empujara fue caminando hasta donde observaba la imprecisa figura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5992c1f7551808ec522a33c31891e0c7\">Un sudor fr\u00edo, con un nerviosismo expectante se apoder\u00f3 de Carlos Alberto, quien de pronto par\u00f3 su caminar y se encontr\u00f3 cara a cara con la singular figura. Se aterr\u00f3, el temor ante lo inesperado hizo caer el cigarrillo de sus labios y una sequedad en la garganta amarg\u00f3 su boca cuando con ojos desorbitados pudo constatar que la figura humanoide que ten\u00eda frente a s\u00ed era la de un fraile, por el tradicional h\u00e1bito que cubr\u00eda su cuerpo, pero con una caracter\u00edstica infernal: \u00a1No ten\u00eda cabeza, era descabezado y a\u00fan en la penumbra del sitio en menci\u00f3n pod\u00eda observarse como daba la impresi\u00f3n de reci\u00e9n hab\u00e9rsela cortado por lo sangrante de su cuello!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-85cab5bc970f6c9cca5720df361f9be6\">Carlos Alberto no resisti\u00f3 un minuto m\u00e1s el horrendo espect\u00e1culo del \u00abpadre descabezado\u00bb y cuando pretendi\u00f3 huir sus piernas no le respondieron. Todo su cuerpo cay\u00f3 pesadamente y perdi\u00f3 el sentido. Un peque\u00f1o hilo de agua amarillenta se comenz\u00f3 a observar entre sus piernas que fue agrand\u00e1ndose y fetidez de olores nauseabundos se esparcieron por entre el lugar. Al d\u00eda siguiente, cuando las puertas de la iglesia de Santiago se abrieron para dar paso a los feligreses, varias damas de velos y mantillas sobre sus cabezas observaron el cuerpo de un hombre que yac\u00eda tirado en medio de un charco de agua amarillenta, compenetrado con un ambiente donde se expand\u00eda fuertes olores que obligaban a los transe\u00fantes a pasar de lado tap\u00e1ndose con pa\u00f1uelos sus narices.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5072957654a06032be6802ec9d92c3e6\">Terminada la misa, el tropel de la gente a la salida despert\u00f3 a Carlos Albedo quien al observar como era mirado de reojo por parte de los transe\u00fantes a su paso, se percat\u00f3 el estado lamentable en que se encontraba y cubriendo su cuerpo con el sobre todo camin\u00f3 por entre la calle hasta perderse avergonzado sin atinar con precisi\u00f3n que hab\u00eda pasado la noche anterior de su aterradora desgracia.<\/p>\n\n\n\n<p>(<em>Nari\u00f1o Mitos y Leyendas<\/em>, s.&nbsp;f.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>Nari\u00f1o Mitos y Leyendas<\/em>. (s.&nbsp;f.). Recuperado 31 de marzo de 2025, de https:\/\/colombiapais.com\/mitos-y-leyendas\/mitos-y-leyendas-narino.html<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"743\" height=\"250\" src=\"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/padre-descabezado-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-190\" srcset=\"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/padre-descabezado-2.jpg 743w, https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/padre-descabezado-2-300x101.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 743px) 100vw, 743px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Alberto, mir\u00f3 de reojo su reloj y precipitadamente se levant\u00f3 del mullido sill\u00f3n donde libaba unos tragos en compa\u00f1\u00eda de una grata y concupiscente mujer, tom\u00f3 su abrigo y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":81,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-184","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=184"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":452,"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/184\/revisions\/452"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/81"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jjprofesor.com.co\/awanga\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}